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Su iglesia es una de las manifestaciones más espléndidas del románico burebano. El solar sobre el que se asienta la iglesia se levanta por encima del pueblo y ofrece una buena oportunidad para asomarse a La Bureba. El estilo dominante en la construcción del templo es el románico, aunque pueden distinguirse dos etapas: una primera, de mediados del siglo XII, que se corresponde con la estructura de la nave principal y el ábside decorada con canecillos, y una segunda, algo posterior, en la que se abre la portada. La iglesia la componen dos naves, con una portada abierta en el muro sur, protegida por un atrio, y una torre-campanario de planta cuadrangular, situada a los pies de la nave principal y a la que se accede por una escalera. La escultura de la iglesia está relacionada con el grupo de Silos, especialmente la portada. Está formada por dos arquivoltas, una historiada y otra lisa, y un curioso tímpano, decorado con arquitos ciegos polilobulados, sostenido por ménsulas. Hay una gran riqueza de temas iconográficos, algunos muy característicos del románico: hombre luchando contra dragón, encapuchado sacándose una espina, jinete con un perro sobre el caballo, águila cazando. En los capiteles del interior encontramos leones, arpías y aves afrontadas. Hay también algunos más sencillos, adornados con decoración floral. |